jueves, 24 de octubre de 2013

Puerto de Kamari -2. Kéfalos. Kos.


En el dique seco (pero menos) de Kamari.
Kéfalos. Kos. Grecia, verano 2013

Kamari y kalamaria


Ta limania

Το πλοίο θα σαλπάρει
για λιμάνια ξένα...

Los puertos

El barco zarpará 
hacia puertos extranjeros...


Buenos días. La fotografía: A la sombra de la terraza de una taberna en la esquina de Kamari, al suroeste de Kos, bajo el farallón de Kéfalos, jugando con los gatines que pululaban por allí y bebiendo unas cervezas frías (de ahí el "pero menos" del pie de foto), los primeros días de las vacaciones; esperábamos encontrar algún lugar para el fin de mes, donde quedarnos a la vuelta del viaje, lejos del bullicio de Kos capital, para desde este rincón ir al aeropuerto la noche del regreso a Barcelona.

Pero no se nos arregló. Sí, comimos muy bien en un restaurante de Kamari a la orilla del mar y hasta fuimos vecinos de mesa de un matrimonio catalán con su hija, sólo catalanes este año, con los que comentamos el buen precio de los vuelos este verano, pero nos tuvimos que ir sin apalabrar la pensión.
Al final resultó mejor, porque esos dos días finales que pensábamos pasar en Kos esperando el avión -siempre conviene ir acercándose al destino si se depende de transportes no regulares-, estuvimos en Nisyros que fue un descubrimiento.

El golfo de Kéfalos tendrá guapamente veinte kilómetros desde el cabo Ayios Nikólaos al este, hasta el Ruziano, que lo cierra por el oeste abrazando el pequeño puerto de Kamari. Sobre él se levanta Kéfalos en una terraza rocosa. Esta terraza de rocas volcánicas próxima al mar, que recorre todo el círculo de la bahía, la abriga desde sus alturas. Aún así el golfo es abierto y la larga playa de arena, ventosa, apta para la práctica del surf. Aunque ya es una zona apartada de la isla, en verano hay bastantes turistas.

Pero para viento sólo hay que cruzar desde Ayios Stéfanos, uno de los pueblines de Kéfalos, a la costa noroeste por la zona más estrecha de Kos, poco más de un kilómetro, hasta las playas de la bahía de Jojilaris, entre Sfakiá (no la de Creta...) y Volkania, las más ventosas de la isla.

En lo que respecta a mi papel de moska kogonera, ya sabéis que este verano-otoño he seguido pendiente en exclusiva de la derrota de La Maga, siempre en la imaginación pero bufando por lo bajini, ya que el Teach del Capi se ha tomado un descanso.

Desde mi anterior entrada aquí, Ana nos ha llevado a la montaña mágica de Samotracia, el monte Fengari, Luna, con el relato de un recorrido por el interior de la isla, y a las Esporadas del norte en busca del calamar perdido, con alguna tierna evocación infantil en su tinta, siempre pensé que se mojaban los plumieres en esa salsa, para escribir, contesta a Quimura, un comentarista y navegante bisoño. Interesante y divertido, buena literatura marinera y viajera.

En su último comentario en la otra Psi., ya en Evyiros de Levkada, preparaban, ¡snifff!, su regreso a Valensia.

Y por hoy toy cumplio, queridos niños. Que tengáis buena fortuna y ánimos para navegar contra viento y marea. Yo de ambas cosas en pequeñas dosis, que soy moska y vuelo, pero no llego a lobo de mar con alas.

El puerto de Kamari desde Kéfalos.
Kos. Grecia,  julio 2013

La canción, cuyas dos primeras estrofas encabezan esta entrada, es de Vasilis Tsitsanis. Poly Panou, la cantante, murió el 27 de septiembre pasado.

Fue una intérprete popular de laiká que tuvo su momento álgido en los años 60 y 70, pero con una voz tan personal y sugestiva, tanto en el rebético, como en el tango o en la música ligera en general (otra manera de describir por aproximación la laiká, o música civil, no religiosa), que siempre ha estado con muchas de sus canciones en el corazón de los griegos.

El mes que viene, puesto que no me molan los Obituarios, le dedicaré una entrada en la etiqueta Música griega de la otra Psilicosis.

Βασίλης Τσιτσάνης. Πόλυ Πάνου.  
Τα λιμάνια (Το πλοίο θα σαλπάρει). Los puertos (El barco zarpará)


Salud y buen rumbo.

Barbarómiros.

viernes, 11 de octubre de 2013

Puerto de Kamari. Kéfalos. Kos


Puerto de Kamari desde Kéfalos. Kos.
Grecia, julio 2013.

Kamari.  Kéfalos.


Buenos días. En el suroeste de Kos, en el extremo meridional del golfo de Kéfalos, se encuentra este pequeño puerto recién remodelado, guarecido en un rincón y protegido de los vientos del norte, sur y oeste, por una alta terraza montañosa sobre la que se levanta el pueblo de Kéfalos, que da nombre al golfo y es el núcleo de población más importante de la zona sur de la isla, a menos de 20 kmts. del aeropuerto, éste en el tercio central de Kos.

El puerto, que parece todavía en obras, está infrautilizado, y debió ser en origen el puerto de Kéfalos, poco más que un arrimadero, porque el otro amarradero más al norte, en el cabo Tigani, no tiene entidad. Que yo sepa es el único puerto en el sureste hasta llegar a Kardamena, ya en el centro de la isla, con un buen puerto y muy activo. De ahí salen los barcos cargados de turistas que visitan todos los días el volcán de Nisyros, pasando por el estrecho entre las pequeñas islas e islotes que la rodean.
En la fotografía se pueden ver las de Stroggyli, deshabitada y Gyali, donde prácticamente sólo viven  los pocos trabajadores de una cantera, en el canal de Nisyros y más cercanas a ésta, oculta por la bruma.

En este tiempo Ana Capsir, Navegando por Grecia, se ha tomado sus merecidas vacaciones después de la campaña estival, y este año escogieron el norte del Egeo, tras cruzar las Cícladas y superar Eubea, por supuesto. Nos ha contado de Petriés, Ayi Apostoli, en Eubea, casi nuestro pueblo por los tres meses que pasamos allí en total. Pero también de Skyros, de Tasos y ¡de Ayios Stratios y Limnos!..., me se cae la baba. Y lo que falta. Me escribía en un comentario que ahora estaban de nuevo en las Cícladas, en la feliz Milos, dice Ana (no la conozco), ya de retorno a Levkada.

Y de Alberto, Desde la popa, no habíamos tenido noticias desde el verano, pero anteayer nos envió un correo donde hemos sabido que siguen sanos y con buen humor. El Capi me explicaba el contencioso abierto que tiene entre las chirlas chilenas, Palurdes en francés, como las gallinas nemorossas -no confundir con las negras Pulardas- y las cucurbitáceas, patos y gallinas siracusanas de por medio. Me hizo reír un rato a cuenta de los que llama "complejos freudianos de bajo rango".

En fin, marineros, a ver si la próxima entrada repito con una foto algo mejor de este puertín, que no encuentro ahora.

De la obra de teatro de Dimitris Kasiotis, Ta Τsakismata. Las torceduras.
Γιαλλιζης Γαβριλης, Βιολι. Μανωλης Πογιας, Σαντουρι. Γιωργος Καρπαθιωτακης, Λαουτο.
Η Αννα Καραμπεσινη.  Σιανος. Κως.  Το μελαχρινο. Moreno.


Υγεία, Salud!

Μπαρμπαρόμηρος, Barbarómiros

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Κως, Cos


La bocana del puerto de  Kos, al fondo Turquía.
A la izquierda el pesquero, a la derecha el deportivo.
Grecia,  julio 2013.

Κως

Buenos días. Aún no reuní fuerzas para volver a escribir abondo, como decimos en Asturias, en cantidad, me siguen salvando las programaciones, pero voy a rellenar este día de descanso en la otra Psilicosis con una fotografía del puerto de Kos aquí, cuatro palabras y una canción.
Uso deliberadamente Kos, con K, porque así lo hacen los griegos, aunque en castellano se escribe con C. Aclarado.

Los mercantes y grandes ferries que hacen la ruta del Dodecaneso de isla en isla, atracan en muelles vecinos, más a la derecha, una vez superada esa barra que cierra por el sur la gran rada del puerto. En esa barra, y en los pantalanes más cercanos al centro de la ciudad, amarran los deportivos y turísticos, y bajo la fortaleza y la muralla, los barcos de lujo.

Turquía, Bodrum, una zona de mucho turismo, está muy cerca y se ven las laderas montañosas de la costa de Asia Menor tapizadas de urbanizaciones que son un auténtico horror, al estilo casi de las nuestras mediterráneas. Los barcos, griegos y turcos, de turistas en su mayoría nórdicos, van y vienen de contínuo de una orilla a la otra.

En este tiempo hemos sabido que Lola y Alberto regresaban en el Teach a Benalmádena, su puerto de origen.
El Capi me había dedicado una entrada en su blog, Desde la popa, en agosto, porque también salió a tirar la basura y se encontró con un fantasma íntimo del estilo de los míos. Tardé en leerlo, ya que no tuve ordenador ese mes. Era un texto melancólico que me dejó un poco preocupado.
Y su última entrega, sobre los peligros, o más bien sobre "los tipos peligrosos para la navegación", incluida la denuncia pública de uno de esos sobraos de la pasta, tiene algo de alarido solitario o del "No nos moverán"...en el Mar de los Sargazos.  ¡Espero que la tristeza no te doblegue, Capi!

Ana y Jesús, Navegando por Grecia, costeaban este mes con La Maga por Eubea y las Esporadas. ¡Hasta fodearon en Agioi Apostoloi!, el puerto de Petriés, el pueblo de Yianis Tsakós, Apodromos, lugarín donde pasamos los tres veranos anteriores y al que he dedicado más palabras e imágenes en los dos blogs.
Ana nos ha servido, entretanto, otras dos crónicas muy interesantes, sobre el pan y las tabernas en Grecia, que invito a leer.
Y anteayer mismo la tercera. Escribe sobre el estrecho de Kafireá entre Ándros y Eubea, un canal peligroso para la navegación. Pero hay también melancolía en su relato, más poético que de costumbre, con toques paisajísticos impresionistas y un cierto existencialismo cuando aborda la vida libertaria, apartada y silenciosa de los navegantes. Es en realidad una crónica literaria en el más puro estilo marinero de su maestro Conrad.

Y en un comentario cuenta también un incidente en Poros con otro de esos pijos prepotentes que, con sus dineros e influencias, puede buscarte las vueltas por otras vías nada deportivas.

Dedicaré dos o tres entradas más como ésta a Kos, una foto, un corto comentario y música. Hoy he hablado más de los colegas que de Kos...

Ελένη Τσαλιγοπούλου, Eleni Tsaligopulu. 
Μες στου Αιγαίου τα νησιά.  En medio de las islas del Egeo.



Salud y buenos vientos

Barbarómiros

viernes, 30 de agosto de 2013

Dodecaneso


Espigón en la bocana del puerto de Kos
Grecia, julio 2013

Dodecaneso


Buenos días. Un poco retrasado respecto a la fecha en la que tenía previsto volver a este blog, donde no puedo programar, pero íme edó, aquí estoy. Mantengo la fecha inicial del 30 de agosto por no dejar vacío ningún mes.

No suelo fotografiar veleros y menos los grandes o lujosos, pero este fue el primero que tuve a tiro nada más llegar al puerto de Kos, y como aquí he subido varias fotografías de puertos, éste quiere ser un espacio marinero y estos animales, quieras o no, se te imponen, empezaré por lo que menos me gusta, el derroche.

El puerto es una exposición de barcos de lujo. Muchos de ellos son cruceros para ricos, otros hacen excursiones alrededor de la isla, por el archipiélago y a los puertos turcos de enfrente, en la costa de Anatolia, a una o pocas millas de distancia. Hay algunas fantasías románticas, como el barco pirata, algún kaíki típico más pintado que la Παναγία των Χρωμάτων, la Vírgen de los Colores, etc.
Pero abundan los privados, de tropecientos metros de eslora, taitantos miembros de una tripulación uniformada de riguroso e impecable blanco y azul marino, maderas nobles, cromados kilométricos en las barandillas, en proas y popas, en palos, mástiles y ojos de buey,... pulidos y relucientes como luceros del alba. Un horror.

Tiene que costar una pasta sólo amarrar aquí todos esos metros, no digo nada llenar el depósito de gasoil -¿o usarán bencina?- con una regadera...

La primera vez que pasamos por Kos hará unos veinte años, ya escapamos de allí haciendo fú como el gato, el mismo día, rumbo a Kálimnos. Esta vez, obligados a quedarnos un par de días, aprovechamos para conocer la isla.

En el gran arco que describe la bahía del puerto de Kos los barcos de lujo amarran en los muelles del sur, bajo la fortaleza, los más caros, ¡la historia cuesta una pasta y dentro todavía resiste el plátano de Hipócrates, por si se nos pega algo!
Y al norte de la media luna están los pocos pescadores que aún resisten, con el fondo de las feas casas del desarrollismo turístico, con muchos caiques destartalados como recién salidos de un huracán, algunos vendiendo sus escasos pescados en la misma acera, abarrotada de alemanes y demás fauna, mayoritariamente nórdica y joven.

Βαγγέλης Σιμος, Θανασης Περιστερακης.
Ελένη Λεγάκη.  Θάλασσα φουρτουνιασμένη. Mar tormentoso.


Del pescador al consumidor
Kos, julio 2013.

Los próximos capítulos traerán fotografías de algunos puertos del Dodecaneso, espero, junto con algo del periplo estival.

Me cuesta mucho volver a las rutinas y paso los primeros días con el pasmo griego, extraño el aire, el sol, la sal, el calor, el olor, los sabores, el agua tiene otra textura, otro tacto... En el otro blog me han salvado el montón de programaciones que tengo en capilla, porque es la primera vez que escribo sobre el recorrido de este año. A ver si para octubre, o por ahí, empiezo a contar algo allí, en esa etiqueta de Archipiélagos, siguiendo a Creta.

La canción de Eleni Legaki, Nisiótika, de las islas, como la mayoría de las que he puesto en este espacio, ya la tenía preparada, pero también, pensando en los días de recogimiento hesikástico umbilical, haciendo la Filokalia heteróxida, había reservado este zeibékiko de Margaritis que no bailaré ahora porque no son horas, pero que me recuerda que vuelvo al exilio cocinil vetustiano, desde el que escribo, otra especie de celda como la 33 de Yorgos.

Γ. Μαργαρίτης.   Στο κελι 33.  En la celda 33.

http://www.youtube.com/watch?v=Kdj54cN3TOU

Salud y buenos vientos

Barbarómiros